30 jul, 2009

Maquiavelo ¿Vs.? Rousseau

Or le Iom Hei, 9 de Av, 5769

ying-yangDesde pequeños se nos marca la diferencia entre el bien y el mal, aquello que debemos y no debemos hacer, esta enseñanza siempre suele basarse en una presunción, es justamente esta presunción de si somos buenos o malos lo que nos obliga a pararnos en alguno de los dos extremos.

El cuestionamiento de si el hombre nace bueno o malo no es nada nuevo, las primeras en hablar sobre esta naturaleza han sido las religiones, bajo etiquetas tales como “pecado original” o “impulso hacia el mal” cayendo en contradicciones lógicas como el haber sido creados a imagen de un Ser Superior perfecto siendo imperfectos, lo que nos hace pensar que en alguna parte del camino, culpa de una manzana, o del libre albedrío algo salió mal y abandonamos la perfección para caminar “erradamente” buscando el bien.

En principio no encontraba la conexión ética entre Maquiavelo y Rousseau, si bien ambos hablaban de política lo hacían, en algunos casos, desde un acuerdo y en otros desde puntas dispares. Por ejemplo coincidían en que era preferible tener el respeto que la admiración de las personas, si bien Maquiavelo lo expresa con una frialdad mayor, ambos conocían que la admiración o el cariño de las personas es algo demasiado efímero y pasajero, y que el respeto o como lo señala Niccolo “el temor” perdura mucho más tiempo que el afecto.

Fue leyendo “Emilio” que encontré la afirmación que dispararía el recuerdo y la conexión más fuerte entre ellos. Mientras leía a Rousseau afirmando que el hombre es bueno por naturaleza y es la sociedad quien lo introduce a éste en la maldad, recordé las palabras de Maquiavelo que un tiempo atrás me habían llamado tanto la atención: “… los hombres siempre te saldrán malos, a menos que la necesidad no los haga ser buenos“.

Mientras Hobbes afirmaba que la naturaleza del hombre está basada en la desconfianza, la competición y el deseo de fama y que si no existieran sociedades el hombre estaría en un estado de guerra constante; Rousseau cree que estos vicios no están en la naturaleza del hombre basándose en que “como máxima incontestable, los primeros movimientos de la naturaleza son siempre rectos; no hay perversidad original en el corazón humano; no se halla en él un solo vicio que no se pueda averiguar cómo y por dónde se introdujo”.

Ante la obvia contraposición de Nicolás Maquiavelo y Jean-Jacques Rousseau, no pude dejar de notar que mientras Rousseau se concentra más filosóficamente en hablar de la naturaleza “original” del hombre, Maquiavelo es más pragmático hablando del accionar del hombre ya en la sociedad. Por lo que si bien existe una contraposición ideológica ésta no está presente en la práctica.

Es decir, Maquiavelo en “El Príncipe” muestra los comportamientos más bajos “moralmente” hablando, pero no las cuestiona en su naturaleza sino mas bien las da por hecho, basado en su experiencia empírica. Rousseau, sin embargo, se expresa más a priori en lo que refiere a la naturaleza del hombre.

Por lo tanto estos dos grandes pensadores aún tienen un punto donde pueden conciliar.

Para esta conciliación es importante primeramente señalar que Maquiavelo es una de las figuras más demonizadas en cuanto a ética o moral se refiere, la mayoría de las personas que lo critican no lo han estudiado a profundidad, y aquellos que lo hicieron no dejan de señalar su crudeza y frialdad, pero les es imposible discutir la veracidad de la mayoría de sus afirmaciones. Nicolás Maquiavelo en ningún momento pretende ser gentil o amable en sus deciros, por el contrario es lo más franco y directo que se puede ser.

Sin embargo, esta frialdad que la ha merecido la invención del “maquiavélico” como sinónimo de algo cruel, hipócrita o desalmado; está ausente en quien recorre con cautela sus palabras, ya que haciéndolo se descubre un hombre fiel a sus convicciones, sin miedo al qué dirán y con un pragmatismo que le ha proporcionado su buena fama.

Si algo importante podemos decir de su concepción ética es que Maquiavelo insta a hacer lo correcto y no el bien o el mal, para él lo correcto a veces implica hacer el mal y a veces el bien, sin embargo, señala con especial cuidado que recurrir al mal no significa quedarse en él, por el contrario aquel que utilice la crueldad o la maldad debe ser muy cuidadoso y prudente, y sólo debe hacer usufructo de ella cuando los otros medios hayan sido agotados.

Por lo tanto señalar a Nicolás Maquiavelo como un personaje malévolo y perverso se aleja de la verdad, es más, personalmente creo que tiene una moral mucho más práctica, sus consejos y máximas son claramente intemporales y aplicables aún hoy habiendo pasado casi 500 años desde “El Príncipe”.

Rousseau por su parte, está estrictamente ligado a las concepciones políticas de Hobbes y Locke. Jean-Jacques influenciado en parte por las 19 leyes de la naturaleza de Hobbes propone que la libertad del hombre puede ser alcanzada sólo a través de un pacto o contrato social en el que cada uno cede sus propios derechos de gobernarse a sí mismo a los demás, por un bien común.

Es bastante claro entonces que mientras para Maquiavelo el hombre es un ser limitado no sólo en el plano ético sino en el de su libertad, para Rousseau “la libertad es la obediencia a la ley que uno mismo se ha trazado“.

Por esto cabe pensar que más que éticas contrapuestas, éstas pueden ser complementadas sopesando también la cuota de utopía en la concepción política de J.J. Rousseau totalmente basada en afirmaciones subjetivas y a priori.

Obviando lo coyuntural de esto último podríamos incluso ver en Rousseau una propuesta a los males que Niccolo nos refriega de forma tan peculiar.

“Si el fin justifica los medios, procuremos que ambos respondan a nuestra naturaleza de bondad.”

Sebastián Tallon

Si te gustó comentá y compartilo:
  • Facebook
  • Google Bookmarks
  • Add to favorites
  • email
  • Live
  • MySpace
  • PDF
  • RSS
  • Twitter

Comentarios

Interesantísimo, como siempre. Me agrada que no caigas en las etiquetas a las personas (de lo que debe huir el filósofo): Maquiavelo es “malo”. Rousseau es “bueno”. Caín era malo, y Abel era bueno. Como en las películas (ja ja ja). Y eso se aplica a todos… a mí, a vos… Ying Yang. Genial. Yo agregaría al debate: ¿qué es “bueno” y qué es “malo”?

parece sebas que has removido de los ataudes a estos dos personajes, jajja, bueno yo de maquiavelo, es mas la fama, pero la realidad se lo dio la experiencia y desgraciadamente el hombre no es tan bueno por naturaleza….y del rousseau pues es muy lindo en sus palabras pero si empiezas a ver la vida practica, como educo a sus hijos o como los abandonooooooooooo, me quedo con la experiencia de los hechos para poder juzgar sus palabras,……y de momento me quedo con tu maxima esa que firma un tal sebastian tallon,,,,,,,,,por lo demas un gran chaval. desde españa Carlos

Me parece muy bueno tu escrito, sobre todo porque nos lleva a lo directo sin tanta vuelta. En la vida es asi siempre hay dos extremos, lo importante es no caer en la hipocresia y proceder lo mejor que la circunstancias lo permitan. Sin perder nuestra escencia espiritual y nuestra identidad. Felicitaciones

Genial reflexion Sebastian, yo no se a grandes profundidades la filosofia, pero me toco exponer justamente a estos dos grandes Filosofos, Primero a Maquiavelo y luego a JJRoseeuau, y cuando lo expuse efectivamente mi profesor habia dicho que Nicolas Maquiavelo no era una persona perversa, èl solo plasmo lo que le toco vivir de serca. Es increible que en este siglo de la vida, sea siendo realidad sus escritos, porque esa es la situaciòn.
Genial Sebastian me gusta leer tus articulos

Deja una respuesta

Mensaje:

Categorías