3 may, 2009

Que lindo ombligo que tengo!

Iom Alef, 9 de Iyar, 5769

claude-monet-les-coquelicotsDe chico siempre tuve una imagen muy clara en la cabeza, era la de dos personas frente a una muralla de unos dos metros, de ladrillos rojos simétricamente construidos; detrás de la pared estaba “Les Coquelicots” de Monet, ese paisaje soñado, lleno de serenidad, belleza y horizonte sinfín. Una de las personas se encontraba de pie, mirando de frente la muralla con la nariz casi tocando los ladrillos, la otra estaba parada encima de algunos libros apilados mirando el precioso paisaje detrás del muro.

Y como toda imagen que uno conserva desde la niñez, incontable cantidad de veces encontré significados distintos y lecciones hermosas en ella. La más frecuente era conocer gente que estuviera en la posición de alguna de estas dos personas, con la misma frecuencia hacía intentos por explicar que uno siempre debía crecer o utilizar el conocimiento sobre uno mismo para ver lo que hay del otro lado.

Esto pasa a niveles individuales y colectivos, me sorprende ver grupos, ciudades y países enteros mirándose el ombligo, concentrándose en los ladrillos, en cuantos son, en cuál es su color real, si son fuertes, si puede caérseles encima o nunca falta también, el que dice que no debería ser de ladrillos sino de hormigón. No hay forma de hacerles comprender que la belleza, el futuro, las metas… todo, está del otro lado.

Ojo, creo que muchas veces es importante mirarse el ombligo, ver nuestros orígenes, mirar dentro de uno mismo, pero para conocerse, para proyectarse, para alcanzar lo que hay detrás de ese muro. Como todo extremo los que no dejan de mirarse el ombligo confunden autoconocimiento con egoísmo, e individualidad con personalismo; las consecuencias están a la vista.

Cuando aprendamos a pararnos sobre el conocimiento de nosotros mismos, cuando usemos la muralla como un desafío y no como el problema, cuando ayudemos al que está a nuestro lado, a que mire del otro lado… y principalmente cuando dejemos de pensar que porque veo del otro lado del muro soy superior al que todavía lo tiene enfrente… ahí vamos a entender que nadie puede dar lo que no tiene, y que sólo la búsqueda de la belleza y del futuro nos llevará a dejar de mirar los ladrillos y nuestro ombligo y proyectarnos como individuos, como sociedad y como humanidad a un camino lleno de bellas amapolas.

“No siempre lo que tenemos enfrente es todo lo que nos queda por delante”

Sebastián Tallon

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Comentarios

muy interesante lo del ombligo,la verdad es que son demasiada las veces que solo nos vemos el ombligo,y no vemos las grandes posibilidades que tenemos por delante gracias

Muy interesante la figura de los libros usados como un pedestal para mirar “al otro lado”. Me gusta cómo sabés encontrar figuras raras, exóticas, poco comunes. Y eso es lo que tenés en común con Ricardo Arjona (aunque ya me di cuenta de que no te gusta esa comparación). (ja ja ja)

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