Iom Alef, 9 de Av, 5768
Hay muchas cosas por decir, ésta es una de mis tantas facetas, ojalá no se conviertan en personalidades o Rodrigo tendrá mucho trabajo.
No soy un pibe común, ¡para nada común!. Por lo tanto cualquier pretensión de que esto sea algo ya visto debería ser abandonada después de esta línea.
Como buen leonino, antes de hacer este blog, que creé por el año 2006 como quien piensa que algún día escribirá algo, verifiqué que no haya cosa parecida pululando por Internet. Al principio quería hacer dos blogs, uno en el que pudiera explicar el día a día de estudiar periodismo y el otro lo mismo pero de filosofía, Como encontré blogs de estudiantes de periodismo y uno de un estudiante de filosofía… dije hagámoslo bien a lo Seba y fusionemos todo a ver que sale. Un 9 de Av no es el mejor de los días para iniciar algo, pero me parece que es válido expresarme sobre estas dos carreras que para la vista gorda de cualquiera no tienen nada que ver, pero que dentro mío coexisten. Y aunque obviamente muchos post degeneren en catarsis personales y quizás inentendibles para otros… prefiero apoyarme en una de las frases escrita en la pared por Haw: “¿Qué harías si no tuvieras miedo?”
Soy un firme creyente de que las carreras o títulos no te hacen alguien más a quien fueras previamente a tener el Lic. o Dr. antecediendo a tu nombre, siempre las vi como una herramienta de proyección del propio ser hacia el afuera. Pero a todo esto deviene algo que repito mucho entre mis amigos: Tanta gente hace ostentación de su “derecho” a la libre expresión, sin embargo, se olvida que para ejercer un derecho es menester cumplir una obligación; y en la libertad de decir lo que a uno se le canta, pesa el deber de saber de qué se está hablando. ¿Quién no está cansado de la gente que habla sin propiedad?
Por esto y por miles de razones más que no me voy a poner a explicar en el primer post, que es en el que uno más esmero pone y el que menos es leído… prometo sí, que si te convertís en un lector frecuente vamos a descubrir muchísimas cosas que condimentarán nuestro intelecto.
Al principio hablaba de mis facetas, una de ellas es la de escritor, me encuentro escribiendo un libro hace un año, que espero pronto terminar; también me considero un buen amigo y consejero… arma de doble filo pero que siempre está presente en mis charlas. Casi me olvidaba que pasé gran parte de mi vida dando conferencias de teología, aunque ahora me dedique a la Informática (…), ojo que también amo la música y charlas con amigos, soy un docente de alma que utiliza la comunicación como principal herramienta para aprender enseñando. Y acá hago un stop porque esto siempre se mal entiende… no me considero un profesor sabio iluminado… pero sí una persona que por naturaleza quiere compartir con los demás, explicar, ejemplificar, etc. porque todos tenemos algo para enseñar y aprender.
Este juego de aprender enseñando es el que más resultado me dio en la vida, he aprendido tantas cosas de mi mismo y de los demás, que no podría decir que tengo un solo mentor o maestro. La mayoría de ellos no son personas “iluminadas”, reencarnaciones de antiguos sabios, ni tampoco monjes castos y puros… se podría decir que por el contrario la mayoría de las personas de las que he aprendido cosas son señores o señoras, pibes o pibas, libros o discos totalmente mal de la cabeza (así como yo), he desarrollado una increíble capacidad de aprender de esa gente que no tiene nada para enseñar, de los que te hablan de humildad y viven en arrogancia, de los que se dicen hombres y mujeres de bien y pregonan virtudes a los cuatro vientos pero sus vidas lejos, lejos, lejos están de ser siquiera un reflejo malformado de sus palabras.
Pero para ser justos, cuento con 7 maestros a los cuales admiro, personas de las que no me canso de aprender y principalmente de ver en sus vidas la preciosa coherencia que llevan entre palabras y actos. Lección hace mucho aprendida por uno de estos 7 maestros: Marcela, quien inequívocamente me enseñó hace ya unos 5 años… “Seba… guiate por lo que la gente hace y no por lo que dice”.
Teniendo tantas facetas y mambos en la cabeza, queriendo estudiar tantas carreras que si las enumerara no podrían evitar poner esa sonrisita burlona, pensé: “por algo hay que comenzar” y dí el puntapié inicial comenzando la carrera de Periodismo y la de Filosofía.
Bienvenidos a este espacio, en el que encontrarán una pintoresca ensalada de todo… pero vuelvo a prometer, que este mejunje de cosas enseñarán algo y como ya les dije… de esa enseñanza yo, aprenderé más que ninguno.
Sebastián Tallon