3 ago, 2009

Respirar bajo el agua

“Algo especial que escribí hace un tiempo y me gustaría compartir con ustedes, aunque escrito para alguien especial quiero dedicárselo a todos mis amigos”

Or le Iom Bet 13 de Av, 5769

leon1Caminaba como una tarde más, sin entender hacia donde… vi la belleza del mar y arrojé una piedra como queriendo que me hable… sentí un llamado de esas olas… y me anime a entrar… a salir… a salir de lo que conocía y comenzar a mojar mis pies y mi cabeza… cerré los ojos como un reflejo del no conocer… caminaba sin miedos, sin camino pero con algún extraño destino.

Toqué otro cielo, vi otra textura… fue cuando te  percibí, en un rincón… como escondiendo el pecho, como queriendo decir nada… con dolor en los ojos y un sabor amargo en los labios… con pies cansados de seguir… con piernas agotadas de nadar. No podía verte por completo pero de alguna forma te entendí, esos parpados contaban una historia… una historia sin palabras, una historia de lagrimas, un ceño de silencio con nudo en la garganta… te veías tan frágil pero con tantos sueños… respire profundo… y ahí en esa profundidad esa historia de tus parpados me dejo entrever una nobleza que llegaba a mis pulmones, una integridad sensible pero con fuerza… una fuerza capaz de crear las olas más grandes.

Mis dedos no paraban de moverse, de dibujar palabras en el agua… creo que las entendías, creo que me entendiste… más de lo que pensé, más de lo que creíste… mi cabello preguntaba, se movía… de un lado a otro como limpiando mis pestañas, para entender mejor… para respirar más profundo esa nube de arena y misterio que te rodeaba.

Hice una señal de confianza, te ofrecí una roca, una roca que decía amistad, una en la que podías sentarte y descansar, lo suficientemente suave, lo suficientemente fuerte… nos sentamos y el mar nos trajo un mantel… pude verte mejor, pudiste leer mi frente… tocaste mis ojos y comenzaron a hablar… comenzaron a entender, se abrieron para oír… para curar y para fortalecer… con suaves y cortos movimientos de hombros me mostraste como tenía que respirar… una señal de tu mano fue marcándome el ritmo y el compás de esa melodía que sonaba de fondo… esa melodía que empezaste a murmurar con el pecho y a cantar con la piel… sin partitura, sin violines… sin dudar.

Ahora estoy, ahora estamos… sobre una gran piedra que cayó de mi muñeca y que diste forma con tu espalda… ese mantel a nuestros pies no es más que un maestro… uno que junto a los peces de tu universo están queriéndole enseñar a un triste y complicado león del desierto… el arte de respirar bajo el agua.

Sebastián Tallon

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Comentarios

Un león bajo el agua. ¿Qué tiene de raro…? (ja ja ja…)

por favor traduzca, esto es como el apocalipsisssssssssssss, buenas buenas alegoriasssssss para meditar

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